Café y embarazo: cuánta cafeína se recomienda

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"Estoy embarazada, ¿puedo seguir tomando café?" Es una de las dudas más frecuentes, y también una de las que más información contradictoria genera: desde quien lo deja del todo hasta quien no cambia nada. La realidad, según las recomendaciones de las autoridades sanitarias, está en un punto medio razonable: no hace falta renunciar al café, pero sí moderar la cafeína y, sobre todo, contar la que llega de todas las fuentes. En esta guía te explico qué dicen los organismos oficiales, por qué se recomienda moderar, cómo sumar la cafeína total y qué papel puede jugar el descafeinado. Eso sí, con una advertencia por delante que repetiremos: esto es información general y tu médico o matrona tienen siempre la última palabra.

Antes de empezar: esto no sustituye a tu médico

Aviso importante: este artículo recoge información general basada en las recomendaciones de organismos oficiales de seguridad alimentaria y salud. No es consejo médico ni una pauta personalizada. Cada embarazo es diferente, y solo tu médico, ginecólogo o matrona pueden indicarte qué es adecuado en tu caso concreto, teniendo en cuenta tu salud y tu situación. Ante cualquier duda, consúltales siempre a ellos.

Con esa premisa por delante, veamos qué dicen las recomendaciones generales, que te ayudarán a entender el tema y a hablarlo mejor con tu profesional sanitario.

Qué recomiendan las autoridades sanitarias

La buena noticia para las amantes del café es que las recomendaciones oficiales no obligan a eliminar la cafeína, sino a moderarla. La referencia más citada es la de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), que considera que una ingesta de cafeína de hasta unos 200 mg al día, procedente de todas las fuentes, no suscita preocupación para el feto en mujeres embarazadas. Otras instituciones sanitarias internacionales manejan cifras similares en torno a esa cantidad.

¿Por qué se recomienda moderar? Porque durante el embarazo:

  • La cafeína atraviesa la placenta y llega al feto.
  • El cuerpo (y el feto) metaboliza la cafeína más despacio, por lo que permanece más tiempo en el organismo.

Es fundamental entender que esa cifra de referencia es un umbral general de salud pública, no una recomendación personalizada ni un objetivo a alcanzar. Tu médico puede indicarte una pauta distinta según tu caso. Tómalo como una orientación para ser consciente de cuánta cafeína consumes, no como un permiso ni una prohibición.

Ojo: la cafeína se suma de TODAS las fuentes

Este es el punto que más se descuida. Cuando se habla de moderar la cafeína en el embarazo, no se refiere solo al café: hay que contar el total que llega de todas partes. Además del café, contienen cafeína:

  • El té (negro, verde, etc.), que puede aportar una cantidad nada despreciable.
  • El chocolate y el cacao, especialmente el chocolate negro.
  • Los refrescos de cola y otros refrescos con cafeína.
  • Las bebidas energéticas, que pueden tener cantidades altas (conviene leer la etiqueta).
  • Algunos medicamentos y analgésicos que incluyen cafeína (consúltalo siempre con tu médico o farmacéutico).

Por eso, lo importante no es "cuántos cafés", sino la suma de todo a lo largo del día. Para saber cuánta cafeína aporta cada tipo de café, te ayuda la guía de cuánta cafeína tiene el café por taza, que también recoge la de otras bebidas. Hacer esa cuenta total es la clave para moderar con criterio.

¿Cuánto café supone eso?

Es la pregunta natural, pero la respuesta honesta es "depende", y mucho. La cantidad de cafeína de un café varía enormemente según:

  • El tipo de preparación: no es lo mismo un espresso corto que un café de filtro grande o un café de cafetería de gran tamaño.
  • El tamaño de la taza y la cantidad de café usado.
  • El tipo de grano: el robusta tiene bastante más cafeína que el arábica.

Por eso aquí no vamos a decirte "puedes tomar X tazas": sería irresponsable, porque una "taza" puede significar cosas muy distintas, y porque la pauta adecuada depende de ti y de tu médico. Lo sensato es conocer aproximadamente cuánta cafeína lleva tu café habitual (con la guía enlazada arriba), sumarle la del resto de fuentes, y comentar ese total con tu profesional sanitario para que te oriente. Ser consciente de lo que consumes es el primer paso.

El descafeinado, un buen aliado

Si te gusta el ritual del café y quieres reducir la cafeína sin renunciar a él, el café descafeinado es una opción muy útil durante el embarazo:

  • Reduce muchísimo la cafeína: conserva el sabor y el ritual con una fracción mínima de cafeína.
  • Pero no es cero: es importante saber que el descafeinado conserva una pequeña cantidad de cafeína, así que también cuenta (aunque muy poco) en el total. Lo explico en cómo se hace el café descafeinado y si es sano.
  • Elige uno de calidad: un buen descafeinado, mejor por agua o CO2, sabe casi como un café normal. Tienes opciones en los mejores cafés descafeinados en grano.

Alternar tu café habitual con descafeinado, o pasarte temporalmente a él, es una forma cómoda de mantener el gusto por el café reduciendo la cafeína. Como siempre, coméntalo con tu médico dentro de tu plan general.

Consejos prácticos para moderar con cabeza

Sin obsesionarse, pero con conciencia, estas pautas generales ayudan a moderar la cafeína:

  • Haz la cuenta total: ten presente toda la cafeína del día (café, té, chocolate, refrescos), no solo la del café.
  • Vigila las fuentes "ocultas": el té y el chocolate suman más de lo que pensamos, y las bebidas energéticas pueden tener mucha; lee las etiquetas.
  • Apóyate en el descafeinado: para esos cafés "de más" que te apetecen, una buena alternativa.
  • Modera también otros estimulantes: en general, durante el embarazo conviene moderar las bebidas energéticas, recomendación habitual de los profesionales sanitarios.
  • No te agobies: moderar no es prohibir. La idea es ser consciente y razonable, dentro de lo que te indique tu médico.

La moderación con conocimiento es mucho más útil (y menos estresante) que las prohibiciones tajantes o la despreocupación total. Y cualquier ajuste, mejor hablarlo con tu matrona o ginecólogo.

Otras dudas frecuentes

Dos cuestiones que surgen a menudo:

  • ¿Hay que dejar el café por completo? Según las recomendaciones generales, no necesariamente: se habla de moderar, no de eliminar, siempre que se respete un consumo total bajo de cafeína. Pero si tu médico, por tu situación concreta, te recomienda dejarlo, sigue su indicación: él conoce tu caso.
  • ¿Y durante la lactancia? Tras el parto, durante la lactancia, también pasa una pequeña parte de la cafeína a la leche materna, por lo que suele recomendarse igualmente moderación. De nuevo, consúltalo con tu matrona o pediatra.

Cada embarazo y cada mujer son distintos, así que ninguna guía general puede sustituir una valoración personalizada. Usa esta información para entender el tema y para preguntar mejor en tu próxima consulta.

Preguntas frecuentes

¿Se puede tomar café durante el embarazo?

Según las recomendaciones de las autoridades sanitarias, durante el embarazo no es obligatorio eliminar el café, pero sí conviene moderar la cafeína. La referencia más citada, de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), señala que una ingesta de hasta unos 200 mg de cafeína al día procedente de todas las fuentes no suscita preocupación para el feto; es un umbral general de salud pública, no un consejo personalizado. Hay que tener en cuenta que la cafeína se suma de todas las fuentes (café, té, chocolate, refrescos de cola, bebidas energéticas), por lo que lo importante es el total diario. En cualquier caso, esta es información general: cada embarazo es distinto y debes seguir siempre las indicaciones de tu médico o matrona, que valoran tu caso concreto.

¿Cuánta cafeína se recomienda durante el embarazo?

La referencia general más citada es la de la EFSA, que considera que una ingesta de hasta aproximadamente 200 mg de cafeína al día, procedente de todas las fuentes, no suscita preocupación para el feto en mujeres embarazadas, y otras instituciones sanitarias manejan cifras similares. Es muy importante entender que se trata de un umbral orientativo de salud pública y que cuenta la cafeína total del día, no solo la del café: el té, el chocolate, los refrescos de cola y las bebidas energéticas también suman. Esta cifra no es un objetivo a alcanzar ni una recomendación individualizada; tu médico puede indicarte una pauta distinta según tu situación. Lo prudente es conocer cuánta cafeína consumes y comentarlo con tu profesional sanitario.

¿El café descafeinado es seguro durante el embarazo?

El café descafeinado es una opción muy útil durante el embarazo si quieres reducir la cafeína sin renunciar al ritual del café, ya que conserva el sabor con una fracción mínima de cafeína. Es importante saber, eso sí, que el descafeinado no tiene cero cafeína: conserva una pequeña cantidad residual, por lo que también suma, aunque muy poco, en el total diario. Por lo demás, es café normal al que se le ha extraído la mayor parte de la cafeína mediante métodos regulados. Conviene elegir un descafeinado de calidad, preferiblemente por el método del agua o de CO2. Como con cualquier aspecto de la alimentación en el embarazo, lo mejor es comentarlo con tu médico o matrona dentro de tu plan general.

¿Qué otras cosas llevan cafeína además del café?

Bastantes, y por eso en el embarazo hay que contar el total y no solo el café. Contienen cafeína el té (negro, verde y otros), que puede aportar una cantidad apreciable; el chocolate y el cacao, especialmente el chocolate negro; los refrescos de cola y otros refrescos con cafeína; y las bebidas energéticas, que pueden tener cantidades altas, por lo que conviene leer su etiqueta. Además, algunos medicamentos y analgésicos incluyen cafeína, algo que siempre debe consultarse con el médico o el farmacéutico. Al moderar la cafeína durante el embarazo, lo correcto es sumar la de todas estas fuentes a lo largo del día, no fijarse únicamente en las tazas de café, para tener una idea realista del consumo total.

¿Y durante la lactancia, se puede tomar café?

Durante la lactancia, una pequeña parte de la cafeína que consume la madre pasa a la leche materna, por lo que también suele recomendarse moderación, de forma parecida al embarazo. No significa necesariamente eliminar el café, sino consumirlo con conciencia y sin excesos, vigilando también las demás fuentes de cafeína como el té, el chocolate o los refrescos. Algunos bebés pueden ser más sensibles que otros a la cafeína, mostrándose más inquietos, así que conviene observar y, ante cualquier duda, ajustar. Como en todo lo relacionado con la salud durante la lactancia, lo más adecuado es seguir las indicaciones de tu matrona o pediatra, que pueden orientarte según tu caso y el de tu bebé.

Conclusión

Café y embarazo no están reñidos, pero piden moderación y conciencia. Quédate con lo esencial: las autoridades sanitarias, como la EFSA, sitúan en torno a los 200 mg de cafeína al día de todas las fuentes el umbral general que no suscita preocupación para el feto, contando no solo el café sino también el té, el chocolate, los refrescos y las energéticas; el descafeinado es un buen aliado para reducir la cafeína sin renunciar al ritual, aunque no sea cero. Pero, sobre todo, recuerda lo más importante de toda esta guía: es información general que no sustituye el consejo médico. Cada embarazo es único, así que habla siempre con tu médico o matrona y sigue sus indicaciones. Con esa orientación, podrás disfrutar de tu café con tranquilidad y responsabilidad.

Alejandro Ruiz

Responsable editorial de El Rincón del Café. Barista certificado SCA con formación en ingeniería industrial. La selección de productos en este sitio se basa en criterios técnicos del nicho (espresso, molienda, calderas, mantenimiento) cruzados con datos verificables de cada modelo.

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